Vivir en un pueblo pequeño tiene todas las ventajas que te puedas imaginar, más si Talavera solo está a 5 kilómetros.
Una de las ventajas es que conoces a casi todos los vecinos y ellos te conocen a ti, Por eso más de una vez han venido a avisarme de que Sora está en algún tejado maullando y no sabe bajar.
Ya os conté que su vicio son los nidos de murciélagos. No sé como se las apaña, se sube a lo más alto y más inaccesible y luego no sabe como bajar.
El caso es que me toca ir a buscarla, alguna vez hasta con una escalera.
Y ahí estoy yo llamándola y haciendo muecas (si alguien que no me conozca me viera pensaría que estoy "de atar") para que pierda el miedo y baje de una vez.
Luego, durante un par de días está con el susto en el cuerpo y no se mueve del jardín, pero enseguida se le pasa el mal trago y vuelve a las andadas.
¡Menos mal que los vecinos ya la conocen!
El gato es instintivamente un cazador, pero si su madre no le enseña
mientras dura la crianza, nunca será uno realmente efectivo

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